Iglesia de San Salvador

Reseña histórico-artística

Se trataba de la basílica mayor de la catedral doble ovetense, dedicada, sobre todo, a la liturgia pascual y de otras fiestas mayores.

Aunque mucho más baja que la actual, asentada sobre ella, era, no obstante, de grandes dimensiones (unos 40 x 20 x 18 m), y se configuraba alrededor de un peculiar ábside de 13 altares, el cuál se articulaba, probablemente, mediante un transepto que permitía la circulación del numeroso clero necesario para la celebración de la liturgia correspondiente a las fiestas mayores.

Evolución histórico-constructiva de San Salvador de Oviedo. Evolución histórico-constructiva de San Salvador de Oviedo.

Las crónicas del ciclo asturiano se refieren al templo encomiásticamente: "edificio admirable de piedra y cal, con altares dedicados a todos los apóstoles" (Crónica Albeldense), aclarando suficientemente cuál era la disposición primitiva del santuario: "dos veces seis altares, a cada lado del Salvador" (Crónica de Alfonso III, Rotense, Ad Sebastianum)

Esto se traducía, constructivamente, en una cabecera diferente de la tradicional tripartita, con un ábside central, dedicado al Salvador, y dos veces seis "bis sena" capillas laterales que albergaban el culto a los apóstoles -cinco, si se contempla la posibillidad de la existencia de capillas de doble advocación en el esquema primitivo, y no como posible reforma del mismo acometida en el s. XII por el obispo Pelayo para dignificar los altares-, con salida al gran transepto continuo, acusado en planta y alzado, que articulaba la circulación del numeroso clero necesario para el servicio litúrgico.

Que dicho esquema absidal primitivo se conservó hasta la construcción del actual templo gótico, a finales del s. XIV, lo apoyan indicios significativos, como el hecho de que Ambrosio de Morales, cronista de Felipe II, en su Viage Santo, diera testimonio de la presencia "in situ" en la perdida sacristía gótica, de 4 de los altares del lado del Evangelio, sobre su pavimento original de "Opus Signinum"; del mismo modo, existe testimonio de la presencia de idéntico esquema en el lado de la epístola, en un documento de transacción donación de terrenos por parte del monasterio de San Vicente a la catedral en 1379, donde se mencionan, además las advocaciones de las tres capillas afectadas por la donación: san Bartolomé, san Simón y san Lucas (capilla de doble advocación), y San Andrés, además de aclarar cuál era la configuración externa del ábside en batería: muro recto con múltiples pilares o contrafuertes de articulación y refuerzo del mismo, esquema netamente altomedieval, que pone de manifiesto el carácter originario del esquema absidal descrito.

Por tanto, debe descartarse tanto la configuración del ábside mediante la típica cabecera tripartita -con su imposible distribución de los 12 altares apostólicos, 6 en cada capilla lateral-, como la pertenencia del esquema absidal propuesto a una hipotética reforma de gran calado del edificio efectuada en tiempos del Obispo Pelayo, del que consta reparó las cubiertas del edificio, y mejoró los altares "sicut modo", es decir, respetando la disposición original.

Recientemente, César García de Castro-Valdés, ha planteado una nueva hipótesis de configuración del santuario, en función de una nueva interpretación del mencionado documento de 1379, y basada en ejemplos del ámbito carolingio (Planta del monasterio de Sankt-Gällen, s. IX), según la cual los altares se ubicarían por parejas de apóstoles en las naves laterales, aprovechando los pilares de separación entre las naves, disposición esta que se materializa también en la iglesia de la abadía de Céntula (s. IX), que, además, guarda, en su disposición general, numerosos paralelismos con el conjunto religioso ovetense (BORGE, 2015).

A ambos lados del altar del Salvador, es decir, del ábside central, consta, por mención por parte del mencionado Obispo Pelayo (eps. 1098-1135), la existencia de dos lápidas conmemorativas -una de consagración, y deprecatoria la otra-, donde se refiere, en la primera, la fundación de la basílica por el rey Fruela, así como su reconstrucción por parte de Alfonso II, su hijo; en la segunda, dicho rey, ruega oraciones por su alma a los ministros al servicio de los altares de la basílica, impeliéndoles a llevar a cabo su súplica, so pena de perder su sagrado ministerio.

Contaba con tres naves -articuladas, seguramente, mediante arcos de medio punto sobre pilares cuadrados-, siendo la central de doble anchura que las laterales, y de mayor elevación, para albergar las ventanas del claristorio, que garantizaban la iluminación.

En la parte anterior, contaba con un pórtico, previsiblemente tripartito, seguramente integrado en el cuerpo de las naves -lo que ocurre en los edificios de mayor monumentalidad del ciclo asturiano-, cuyo cuerpo central albergaba en su piso alto una tribuna, que aparece reiteradamente mencionada en la documentación medieval referente al edificio.

Planta hipotética de la iglesia de San Salvador de Oviedo (Borge, 2001). Planta replanteada de la iglesia de San Salvador de Oviedo (Borge, 2014). Planta hipotética de la iglesia de San Salvador de Oviedo (G. de Castro, 2015).