Panteón

En la antiguedad clásica, conjunto de todos los dioses, o templo destinado a albergar el culto de los mismos.

En épocas altomedievales, las élites sociales comienzan a ubicar sus enterramientos en las iglesias por ellos fundadas, en un principio, en edificios anexos, a imitación de los situados en las villas de los patricios romanos (mausoleo de Teodorico en Rávena, de Gala Placidia junto a Santa Cruz, en la misma capital). Después, con el auge de los enterramientos "ad sanctos", creyéndose autorizados a causa de su posición social, comienzan a hacerlo en las naves de los templos, generalmente frente al altar, lo que motivó la prohibición de esta práctica por parte de las autoridades eclesiásticas. Para burlar esta prohibición, al tiempo que se cumplía el anhelo de la sepultura lo más próximos posible a los cuerpos santos, comienzan a elevarse en el interior de las iglesias, pero materialmente independientes de las mismas, adículos, anejos o contraábsides, que cumplen esta función funeraria, y, a veces, incluso cultual.

Vista general de la basílica de Santa María, con el recinto del panteón al fondo. Interior del panteón de la basílica de Santa María, con los sepulcros originales, de Alfonso II y Bertinalda. Ubicación del panteón en la basílica de Santa María.

Pilar

Al igual que la columna, es un elemento estructural de soporte vertical de los edificios. A diferencia de aquella, cilíndrica, el pilar presenta forma prismática, lo que lo hace más versátil debido a su economía de recursos y facilidad de construcción. Se denomina pilastra, cuando su sección no es completa, adosándose a un muro.

En el arte Clásico grecorromano, se aplicaron al pilar las mismas reglas canónicas que a la columna. En los pilares de los edificios del ciclo asturiano conservados se utilizó el orden toscano, el más sencillo, y muy empleado en la arquitectura doméstica romana.

Pilar prismático de la iglesia de Santullano. Elementos. El capitel-imposta es intercambiable.
Disposición de los pilares en la iglesia de Santullano.

Pinturas

Los edificios del ciclo arquitectónico altomedieval asturiano se encontraban totalmente enlucidos, y generalmente pintados, tanto exterior como interiormente. Tanto los estilos como las técnicas utilizados se corresponden con la tradición romana clásica.

Así, se utilizan arquitecturas de edificios, en perspectiva ilusionista, cuadros figurativos enmarcados por motivos geométricos, y series repetidas de éstos, figurando motivos arquitectónicos o decorativos convencionales, como casetones, zócalos marmóreos, etc.

Hoy por hoy aún no sabemos bien si junto a estos motivos anicónicos heredados del repertorio romano, coexistieron desde el principio representaciones figurativas. Las primeras que se conocen son las de San Miguel de Liño (cuyos principales restos se ubican en el tramo conservado de la nave lateral sur). El estilo de todas ellas se detecta igualmente en el repertorio figurativo de la pintura de prestigio ubicada en las grandes villas de las provincias atlánticas, y sus herederos directos son las representaciones figurativas de los Beatos de los siglos X y XI.

Arquitecturas fingidas de tradición pompeyana romana. Motivos geométricos decorativos en techos abovedados, de tradición musivaria romana. Representaciones antropomorfas en la iglesia de San Miguel de Liño: escena del Apocalipsis de Juan. Decoración pictórica de la nave lateral de la iglesia de Santullano. Realce pictórico del fondo de los medallones de la sala noble de Santa María de Naranco.

Pórtico

A partir del "Nártex" de la arquitectura paleocristiana, en la Alta Edad Media se desarrollan diversas tipologías de pórtico, situado a la entrada de las iglesias, con el fin de albergar a los penitentes o catecúmenos, o a la altura del presbiterio, como acceso para el clero celebrante.

Normalmente consta de un acceso central, sobre el que, en las iglesias más importantes, se sitúa una tribuna, a la que se accede desde sendas escaleras situadas en sendas cámaras laterales.

Pórtico tripartito exento, típico de los edificios  funcionales de la arquitectura religiosa del Reino de Asturias. Pórtico tripartito integrado en el cuerpo del edificio, típico de los edificios monumentales de la arquitectura religiosa del Reino de Asturias. Ubicación de los porticos en la iglesia de Santullano.

Presbiterio

(lat. Presbyterium). En la arquitectura Paleocristiana se designaba como presbiterio el gran espacio, generalmente en hemiciclo, situado al fondo de la nave central, en el que se ubicaba el altar, resultando indistinguible del ábside.

Posteriormente, con la multiplicación de los altares y la individualización de los mismos en capillas, debido al influjo de la arquitectura monástica, el espacio del presbiterio pasó a estar situado en toda la superficie del templo inmediata a las capillas de los altares, separada de éstas, y de las naves destinadas al pueblo mediante canceles de piedra o madera. En el presbiterio se reunían los sacerdotes durante la celebración de la misa, y era el espacio litúrgico reservado a la circulación del clero por el que se movían los clérigos asistentes a las ceremonias celebradas en los santuarios.

En el Reino de Asturias, en las iglesias más importantes, el lugar del presbiterio se monumentalizó mediante la individualización arquitectónica del mismo, creando un transepto o nave transversal, interpuesto entre los altares y las naves de la basílica, para facilitar la circulación del numeroso clero que participaba en las ceremonias de las Fiestas Mayores que se celebraban en ellas.

En otros casos se monumentalizó el presbiterio sin necesidad de creación de una sala específica, simplemente destacando en altura el espacio inmediato al santuario, como ocurre en Santa Cristina de Lena y, probablemente, ocurría en la iglesia de San Juan Bautista de Oviedo, perteneciente al monasterio homónimo donde el presbiterio elevado se superponía a una probable cripta martirial, dotada de deambulatorio y camarín funerario (confessio), apareciendo esta tipología, por tanto, ligada a templos monásticos.

En el resto de las iglesias, simplemente se realizaba una separación, mediante canceles, entre el lugar destinado a los fieles, en la nave, o naves, y el presbiterio, ubicado ante el altar, reservado a la circulación del clero asistente a la ceremonia.

San Salvador de Priesca. Presbiterio ubicado en el último tramo de la nave, separado de ésta por canceles. San Julián de los Prados. Presbiterio ubicado en el interior de transepto concebido arquitectónicamente como ámbito yuxtapuesto al cuerpo de naves. Santa María de Bendones (Oviedo, ante 896). Edificio monástico de nave única. Posible presbiterio delimitado por canceles en el extremo E de la misma. San Juan Bautista de Oviedo (desaparecida). Probable presbiterio elevado sobre la nave única del templo monástico, sobre cripta martirial semisubterránea. Planta original de San Miguel de Liño, donde se muestra el presbiterio.